Bernardo Arévalo asume la presidencia de Guatemala enfrentando desafíos cruciales


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La toma de poder de Bernardo Arévalo estuvo enmarcada por una serie de dificultades, que evidenciaron los desafíos que afrontara al frente de Guatemala. Así, terminar con la corrupción en el Congreso, en el poder Judicial y Ejecutivo y centros de control locales deberá ser una de las prioridades de la administración de Arévalo para poder obtener resultados relevantes en cuanto a materia de seguridad, economía, legislación y estado de derecho.

El propio Arévalo, durante el discurso de investidura, declaró, "debemos superar los obstáculos significativos para liberar el estado de aquellos que lo han capturado durante años, utilizándolo como botín propio". El primer reto que enfrentó el político fue hacer valer la democracia, pues el Congreso, por iniciativa de la fiscal general, Consuelo Porras, encabezó una ofensiva judicial que fue denunciada como "golpe de estado" ante la victoria electoral del ahora presidente de Guatemala. De este modo, la primera tarea presidencial de Arévalo fue solicitar la renuncia de la fiscal general. "Es importante, salga la fiscal general, que ha sido la operadora principal del pacto de corruptos", señaló.

De este modo, un Congreso con la mayoría de funcionarios de derecha, que responde a los intereses de las élites de Guatemala, será uno de los obstáculos más complejos por superar. Durante las elecciones de junio, los partidos de Derecha, Vamos, Une y Valor, obtuvieron la mayoría en el Congreso. Por lo cual, para el desarrollo de reformas importantes, Arévalo deberá apelar a las coaliciones para aliarse con el poder judicial.

Luchar contra el crimen organizado desde la legislación también implicará llegar a un acuerdo con los poderes Ejecutivos y Judiciales. Debido a que desmantelar las estructuras criminales que han tomado el control de instituciones, como los puertos, requerirá de un enfoque integral, dirigido por una política donde predominen las buenas prácticas para la contratación pública y la transparencia en el uso de fondos.

A su vez, el presidente de Guatemala tendrá el reto de cumplir con las promesas realizadas, principalmente a la población indígena del país. Cabe señalar, el sociólogo estará a cargo de un país donde más del 60% de los 17.8 millones de habitantes vive en condiciones de pobreza y precariedad. De modo que la migración será otra de las crisis por frenar, para lo cual Arévalo necesitará del apoyo de la comunidad internacional.

Durante los meses de transición del poder, Arévalo y sus colaboradores mantuvieron un diálogo constante con la administración de Biden y el Congreso estadounidense. Estos han mostrado el compromiso de promover la democracia en Guatemala, sancionando a actores antidemocráticos que amenazaron la toma de posesión de Arévalo. De igual forma, el Parlamento y la Unión Europea han mostrado su apoyo hacia Arévalo al denunciar y condenar el intento de golpe de estado orquestado por Porras y el Congreso.

Así, los cuatro años de gobernanza de Arévalo estarán enmarcados por un constante suelta y aprieta con el Congreso. Pues solo con el apoyo de los poderes Ejecutivo y Judicial, el presidente podrá hacer frente a la corrupción, narcotráfico, pobreza, migración y otras crisis por las cuales atraviesa Guatemala.

Fuente: Contra Réplica

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